La Argentina Manuscrita

Capítulo XVII

Cómo se el puerto de Buenos Aires, juntándose los conquistadores en el de la

Recibido los capitanes en la superior gobernación de esta provincia, como está dicho, , luego consultó con ellos el estado que convendría dar en la conservación de los españoles que habían quedado en el puerto de Buenos Aires, y de su parecer fue acordado y deliberado, que, atento la imposibilidad de poderse sustentar aquel puerto por entonces, convenía el desampararle, y agregar toda la gente en un cuerpo para que así pudiesen acudir y conseguir los efectos convenientes, al bien común de la provincia y real servicio; y que pues aquel puerto era el más acomodado que al presente se hallaba, fuesen todos agregados en él lo más breve que se pudiese. El cual acuerdo, siendo todos en uno, se puso por obra, despachando para ello al capitán , y al sargento mayor, en tres bergantines y otros bajeles en que cupiese toda la gente que en Buenos Aires estaba, donde al tiempo que llegaron la hallaron tan enflaquecida y desmayada, que temieron perderla toda: mas como supieron la determinación que llevaban, y la buena nueva de sustento que había, se animaron no sólo los que antes estaban, más por haber arribado a aquel puesto una nao genovesa que allí hallaron, que había partido de Italia del puerto de Varase, lugar entre Génova y Savona, con todos los que en ella había. La cual nao vino con designio de embocar por el estrecho de Magallanes y tomar el puerto de los reyes de Lima, y allí cambiar más de cincuenta mil ducados de mercancía que traía: y habiendo embocado por el estrecho, navegaron por él hasta dar vista al , y fue a tiempo que las aguas corrían al del Norte con tanta furia, que no pudiendo romper adelante, fueron lanzados al mar del Norte, donde tomando en aquella costa tierra para hacer agua, la hallaron poblada de una gente muy crecida y dispuesta: y hecha su aguada se fueron costeando la tierra para el Río de la Plata, y determinando entrar por el que ya tenían noticia que estaba poblada de españoles, al entrar de dicho río estuvieron en peligro de ser ahogados todos, por haber tocado en un banco que hace a la entrada del , donde se perdió dicha nao, con gran parte de la hacienda que traía; y como llegaron, acompañaron a los que allí estaban en la misma hambre y necesidad. Venía por capitán de la nao un cuyo apellido se quedó a la nao, llamándola Palchanda. Venían algunos italianos nobles, como fue Perantón de Aquino, Tomaz Rizo, Bautista Trocho, y algunos otros extranjeros sin la gente de cuenta; y como vieron el socorro que los bergantines llevaban, como dije, se alentaron y todos en buena conformidad se embarcaron y vinieron río arriba, aunque con mucho trabajo, por ser la navegación tan larga, y que en el camino encontraron un socorro de comida que el General les despachó, suficiente hasta llegar al puerto de la : donde como llegaron fueron, todos agregados y recogidos en forma de república. Situáronse y tomaron puesto cerca de la casa fuerte donde se cercaron, y cada uno procuró hacer donde recogerse, el cual cerco con mucho cuidado mandó hacer el General, y de muy buena madera, para que allí estuviesen defendidos, y pudiesen ofender si alguna cosa se ofreciese: procurando se proveyese de lo necesario al buen gobierno de una república; a todo lo cual acudía el General con el acierto que del bueno suyo se podía esperar, así con su persona, como ayudándose de los indios naturales de la tierra, y de toda la comarca y provincia, que todos le acudían. Con que vino a entablar las cosas de ella en el mejor estado que le fue posible, conservando la amistad de los caciques e indios principales; y de lo demás sucedido se dirá adelante.