La Argentina Manuscrita

Libro II

De lo sucedido en esta conquista desde el año de 1540, que entró el Adelantado hasta la venida de don , primer obispo de ella


Capítulo I

Cómo salió de Castilla el Adelantado, y del discurso de su viaje

Son a las veces tan adversos los sucesos de las empresas, que entendiendo salir de ellas con honra y acrecentamiento, vienen a dar en lo ínfimo de miserias e infortunios. De esta suerte sucedió a nuestros españoles en la conquista y del , de donde pensando volver prósperos y ricos, sucedió tan al contrario, que de todos, ninguno volvió remediado a su natural: acabando todos o los más sus vidas cruel y miserablemente, como parece en el discurso del libro I; en que, si mal no me acuerdo, traté como fue despachada del puerto de Buenos Aires para España la nao Marañona en que vino al socorro de los conquistadores de esta provincia; la cual llegó a Castilla, a tiempo que así mismo acababa de llegar de la ; y porque en este libro he de tratar algunos sucesos suyos, diré en breve lo que de él se ofrece.Era este caballero natural de Jerez de la frontera, y vecino de la ciudad de Sevilla, nieto del Adelantado Pedro de Vera, el que conquistó las islas de la Gran Canaria, que habiendo gastado en esto su patrimonio por acudir con él sin faltar al servicio de Su Majestad, empeñó dos hijos suyos a un moro alcaide por cierta cantidad de dinero: los cuales estuvieron en su poder, hasta que los los sacaron del empeño. Estos caballeros fueron padre y tío de este caballero, como constó por una probanza que presentó en el Real Consejo. Pasó a la por tesorero de Su Majestad con el gobernador , que fue a aquella conquista con cantidad de españoles: el cual habiendo perecido con la mayor parte de su gente, la restante quedó en poder de los indios de aquella tierra, gente caribe y cruel. Fueron todos comidos de ellos, excepto y un esclavo suyo de nación moreno; y estando los dos en este cautiverio entre tan mala gente, fue el Señor servido de darle don de hacer cosas miraculosas, como fueron el sanar enfermos, dar vista a los ciegos, y lo que más es, resucitó un muerto con solo tocarle, diciendo: "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", tan grande era su fe. Con que vino a tener tanto crédito y estimación entre aquellos bárbaros, que le tenían por santo; y así le eligieron por su capitán, y de cautivo, libre y señor: el cual reconociendo su poder, determinó atravesar desde aquella provincia hasta la , que dista hartas leguas, donde ya había españoles: y puesto por obra, salió con su intento, y llegó a la ciudad de México, tardando en el viaje diez años, todos de peregrinación y cautiverio, sin que en todo este tiempo hubiese perdido la letra dominical, ni la cuenta del calendario, que fue prueba de gran memoria y cristiandad. De donde se embarcó el dicho año para Castilla, y llegado que fue, pretendió que Su Majestad le hiciese merced de la gobernación del Paraguay con título de adelantado; y Su Majestad se lo concedió con ciertas capitulaciones, que fueron que había de continuar el descubrimiento, población y conquista de aquellas tierras, para lo cual Su Majestad nombró capitanes que levantasen gente. Lo cual se hizo, y él se obligó al cumplimiento; y puesto todo a pique partió de en cinco navíos de armada el año de 1540, y navegando por ancho mar tocó en la gran Canaria, y Cabo Verde; y prosiguiendo su derrota llegó a la línea equinoccial donde tuvo grandes calmas; y refrescando el temporal, siguió su derrota revolviendo al Austro hasta voltear el Cabo de San Agustín, y siguiendo su viaje se puso en 28 grados, de donde se fue del Este a Oeste a tomar el puerto de Santa Catalina. Desembarcó o hizo reseña de su gente, y halló que traía 700 hombres con la gente de la mar, en los que venían muchos caballeros, hidalgos y personas de calidad; y porque me ha de ser forzoso tratar de algunos en este libro, haré mención de ellos, que son: un primo del adelantado, llamado , que el común le llamaba : , su sobrino; Alonso de Fuente, hijo de un veinte y cuatro de Jerez; y Antonio de Navarrete, don Martín de Villavicencio y Francisco de Peralta. De Sevilla, , Francisco de Vergara, su hermano, Martín Suárez de Toledo, Hernando de Saavedra, hijo del correo mayor de aquella ciudad, Pedro de Esquivel y Luis de Cabrera. De la de Córdoba, Alonso de Valenzuela, Lope de los Ríos, Pedro de Peralta, Alonso de Angulo y don Luis de Rivera. De , el capitán García Rodríguez de Vergara, natural de Ontiveros, el factor Pedro de Orantes, por contador . De Madrid, el capitán Camargo, Juan Delgado, capitán Agustín de Campos, de Almodóvar, Jaime Resquin, natural de Valencia. De Trujillo, , Luis Pérez de Bargas y Herrera. De San Lúcar de Barrameda, Francisco de Espínola, hijo del alcaide de aquel castillo. De Vizcaya y provincia de Guipúzcoa, Martín de Vive Ochoa e Izaguirre; Miguel de Urrutia y Estigariaya: venía por alcalde mayor, Juan Pavón, natural de Badajoz; y por su lugar teniente, Francisco López el indiano, natural de Cádiz, sin otros muchos hidalgos y demás gente ordinaria de que no hago mención. Halló el Adelantado en este paraje dos españoles, de los de la armada de don Pedro, que con el hambre y malos tratamientos de los capitanes de Buenos Aires habían venido huidos; el uno de los cuales era de quien se dijo haber comido a su compañero. De estos se informó el Adelantado de los sucesos de la provincia, con lo que, y acuerdo de los capitanes, se determinó el ir por tierra desde aquel paraje hasta la , donde residían los conquistadores; y que los navíos, con la gente de la mar, y alguna otra impedida con las mujeres, se fuesen por la mar hasta tomar el , dejando las dos naos más gruesas en . Y con este acuerdo envió el Adelantado al factor Pedro de Orantes a que le descubriese el camino: el cual saliendo a lo raso y pinales, topó con mucha gente, natural, con quien trabó amistad; y reconocida la tierra, dio vuelta a dar aviso al Adelantado de lo que había visto; con cuya relación hizo su entrada por esta vía, tornando por un río llamado , por el cual llevó algunas canoas hasta un puerto donde desembarcó, y juntos con los que iban por tierra, prosiguió su viaje, rompiendo por unos bosques muy espesos y cerrados, con grandísimo trabajo: y al cabo de 40 días salió a un alto, y bajando a lo raso le salieron los indios de aquella comarca, que llaman de , a recibirle; con quienes de nuevo confirmaron la paz y amistad: los cuales servían a los españoles de buena voluntad, y les proveían de toda la comida necesaria, aunque eran más de quinientos hombres, los cuales llevaban 20 caballos. Y yendo caminando el Adelantado por aquella tierra otras quince jornadas, llegó a un gran río que llaman , el cual atravesó tres veces con mucho trabajo, por tener grande corriente; y de allí prosiguió adelante otras seis jornadas, y dio con otro río llamado , muy poblado de naturales, donde está un gran pueblo de un indio principal que se dice , toda gente guaraní. Y vista la mucha que había en aquella comarca, hizo el Adelantado armar una fragua que llevaba para labrar algún rescate de hazuelas, cuñas, cuchillos, escoplos, agujas y anzuelos, que todo se estima de estos naturales, para cuyo efecto hizo llevar hasta diez y seis quintales de fierro, repartido en pedazos de a cuatro libras entre los soldados; y proveído de comida fue de Este a Oeste en demanda de un río que llaman , y bajando a los indios que estaban poblados en sus riberas, fue muy bien recibido de ellos, los cuales le ayudaron: y pasando adelante, y caminando muchas jornadas por tierra muy fragosa y montuosa, llegó a un río llamado , donde hizo alto algunos días, y volvió a asentar la fragua, para proveerse de rescate con que atraer a los naturales, para obligarles a que hiciesen lo mismo que los que traía consigo, que lo acompañaron y ayudaron en aquel viaje, a los cuales despidió con agrado, y ellos se volvieron con el propio a su tierra. De ahí a poco salió de este asiento, y caminando otras veinte jornadas bajó al , treinta leguas abajo de un gran arrecife que llaman el , de que ya tengo hecho mención; donde se informó de los naturales por extenso del paraje donde estaban los españoles de asiento, con cuya relación se determinó a despachar algunos enfermos o impedidos por el río, con el capitán ; el cual, bajando en canoas y balsas, llevó orden para que diese vuelta por el arriba, hasta juntarse con él en la . Y el Adelantado se partió tomando la vuelta del Poniente, por un río llamado el ; y cortando por aquella tierra, llegó a la comarca de la , donde le salieron todos los indios a recibir con mucha alegría: y llegado a los pueblos del , despachó sus cartas al general , dándole aviso de su venida y de los despachos que traía de Su Majestad para el gobierno de aquellas provincias: los cuales recibidos y vistos por los capitanes que estaban en la , mandó luego el General saliesen al camino a besar la mano al Adelantado los capitanes Juan de Ortega, y ; lo cual cumplieron de muy buena voluntad y grande aplauso de unos y otros; y conferido con el Adelantado algunas cosas del real servicio, dieron vuelta a la a dar razón al General de su embajada, y de lo que les fue cometido: y satisfecho de todo, mandó luego prevenir para su recibimiento, del cual y de algunas circunstancias que pasaron, se hará mención adelante. Entró el Adelantado en este lugar el año de 1541, con gran contentamiento de todos, porque a más de la afabilidad y buena condición que tenía, con otras muy buenas partes, era muy amado de todos, y tenido por hombre de gran gobierno y prudencia, como lo ha mostrado en el discurso de esta jornada tan larga y trabajosa, en la cual, habiendo atravesado más de 400 leguas, no había perdido tan solo un soldado, ni hombre de su armada; que fue de tanta felicidad, cuanto después infeliz y desgraciado.