La Argentina Manuscrita

Capítulo VII

De una entrada que hizo , hasta los confines del , de donde despachó al de la , ofreciéndose al real servicio.

Habiéndose ocupad todo el año de 1545 en aquietar los alborotos pasados, se determinó a hacer jornada a la parte del Norte para descubrir aquella tierra de que tenían gran noticia había mucha riqueza: para lo cual juntó 300 soldados con algunos caballeros, y personas de obligación, entre las cuales iban , , Miguel de Rutia, , Agustín de Campos, Juan de Ortega, , y otros, y más de 3500 indios amigos; dejando en la , por su lugar teniente, a don ; y partiendo con su armada por fin del año de 46, en cuatro bergantines, y cantidad de otras embarcaciones en que llevaba algunos caballeros, yendo por tierra todos los más de los indios, hasta que en el se incorporasen con la armada. Este es término que divide y define la población de los , de las otras naciones australes; e yendo de este paraje haciendo sus jornadas, subió el río arriba hasta el puerto de los y pasando de allí a la isla de los Orejones, llegó a los pueblos de los indios , y , que es la gente de más policía de estas provincia, como ya tengo apuntado. Las mujeres se labran todo el cuerpo hasta los rostros, con unas agujas, picándose las carnes, haciendo en ellas mil labores y dibujos con guarniciones en forma de camisas y jubones con sus mangas y cuellos; con cuyas labores, como ellas son blancas, y las pinturas negras y azules, salen muy bien. Está poblado el río de esta gente, de una y otra banda; hacia el Poniente reside su cacique principal, llamado ; y a la del Oriente los , que viven en casas muy abrigadas, redondas y cerradas a hechura de campana: cúbrenlas de muy tejida empleita de paja. De aquí envió el general a , y a Monroy a descubrir lo que había de allí arriba; y habiendo caminado sesenta leguas, toparon con dos bocas de río que venían a juntarse en un cuerpo; y entrando por la de mano derecha, que corre de la parte del Brasil, reconociendo que traía poca agua, metiéndose por el que venía de hacia el Norte, navegaron dos días: y al cabo de ellos, viendo que se dividía en muchos brazos y anegadizos dieron vuelta, hallándose en aquel paraje del de la más de 400 leguas, y del mar más de 340. Y llegado adonde estaba el General, y dándole cuenta, determinó hacer su entrada por aquella parte, para cuyo efecto dejó a aquellos indios encomendadas todas las embarcaciones que había traído, con todas las demás cosas que no se podían llevar por tierra, Y tomando su derrota entre el Oeste y Norte, le fueron saliendo al camino muchos indios de los naturales de aquella tierra; y llegando a unas naciones que llaman , les salieron de guerra, y tuvieron una muy reñida pelea, y desbaratándoles e informándose de algunas particularidades de aquel territorio, les dieron noticia de un poderoso río que corre del Sur para el Norte, al contrario del de la Plata, y juzgaron ser el Marañón uno de los mayores de las , el cual sale a la vuelta y costa del Brasil en el primer grado de la equinoccial. Supo también de estos indios , como entre el Brasil y el Marañón, y cabezadas del , había una provincia de mucha gente que tenía sus poblaciones a la ribera de una gran laguna, y que poseían gran cantidad de oro de qué se servían; por lo que los españoles dieron a dicha laguna por dominación el Dorado. Cuyos naturales, dicen, confinan con unos pueblos de solas mujeres que tienen solo el pecho del lado izquierdo, porque el derecho lo consumían con cierto artificio para poder pelear con arco y flechas de que eran diestras y ejercitadas, aludiendo a las mujeres de Escitia, de quienes los antiguos escribían, y nuestros españoles llamaron de las Amazonas, conformándose esta noticia con la que así mismo tuvo de ellas el capitán Orellana, cuando en la jornada de la Canela que hizo , bajando por el Marañón, le dieron relación de esta gente y pueblos de mujeres. Y dudando el General a qué parte había de tomar, se acordó que revolviese hacia el Poniente a ciertos pueblos de indios que tenían mucha plata y oro; según noticias, que se llamabanSambocosis ySivicosis: y así se determinó llegarse a ellos; y caminando para allá, arribaron a un río llamado , que es uno de los principales brazos del Marañón, y pasando adelante, entraron en dichos pueblos, que estaban a las faldas de una serranía cercana al . De estos indios fueron muy bien recibidos por ser gente amigable, doméstica y grandes labradores: aquí se hallaron muchas muestras de plata y oro. Había entre esta gente algunos indios del que dijeron serYanaconas, del fundador de en las , que habían venido por su mandado a estos pueblos que eran de su encomienda: de estosYanaconas se informó el General de las diferencias y revoluciones que en el tenían los españoles con la tiranía de , y venida del presidente , con lo cual le pareció a gozar de tan buena ocasión, y ofrecerse con toda su gente al servicio de Su Majestad; para cuyo efecto despachó a y a Miguel de Rutia, y por otra parte al capitán Rui García, para que en nombre de todos aquellos caballeros le pidiesen les diese Gobernador en nombre de Su Majestad, los cuales habiendo llegado, te dieron su despacho. El de la estimó en mucho aquel ofrecimiento, y les dio por Gobernador a , que por su fin y muerte, no entró al gobierno; ni tampoco otro que fue después nombrado. Y deteniéndose , y los demás, más tiempo del que se les fue señalado, por haber pasado a la ciudad de los donde el presidente había ido, después de desbaratado al tirano y présole en la batalla de , y partídose para Castilla, determinaron todos los más capitanes pedir a su gobernador , que entrase con ellos al porque no los tuviese allí tanto tiempo sin hacer ningún efecto; pues la dilación de la correspondencia que aguardaban no daba lugar a otra cosa. A esto les respondió el General, que no lo podía ni debía hacer sin la autoridad de la persona que gobernaba aquel reino; por ser jurisdicción distinta de la suya, y se le podía atribuir a mal caso el entrar con tanta gente armada en aquella tierra, en tiempo que estaba tan revuelta. De estas demandas y respuestas resultó que todos los más soldados del tercio se amotinaron, requiriendo al General que ya que no quería pasar adelante, diese vuelta para la ; a lo cual respondió no lo podía hacer por haber dado su palabra a los que despachó al de aguardarlos en aquel puesto. Y ellos visto esto se determinaron a. negarlo la obediencia, y eligieron por su cabeza al capitán , quien no lo quiso aceptar, y fue compelido a ello y pareciéndole menos grave el dar la vuelta que entrar en un reino tan turbado, caminó con la gente por donde había entrado, y no pudiendo hacer otra cosa, se vino con ellos, acompañado de sus amigos: y caminando por sus jornadas con poco orden, y divididos por compañías, fueron asaltados en el camino de los indios, donde mataron a algunos españoles, recibiendo los demás mucho daño; de que todos quedaron descontentos por el mal gobierno y poco recato que traían; y llegados a los navíos por fin del año de 1549, hallaron en aquel paraje y puerto alguna gente que había subido de la a dar aviso al General de lo que había sucedido en aquel tiempo, como adelante diremos; dando los indios tan buena cuenta de lo que les había dado a guardar el General, que más no pudo ser, mostrando en esto gran fidelidad. Entendido por los del campo las revoluciones que había en la , suplicaron a fuese servido de tornar a tomar el gobierno, y remediase los escándalos y alborotos en que estaba la república: pues teniéndola él a su cargo, reprimiría tan grandes excesos, reduciéndolos a todos a una universal paz y quietud. Y de tal manera lo persuadieron, que hubo de aceptar, haciendo todos el juramento y pleito homenaje de le obedecer y servir en nombre de Su Majestad y así bajaron con mucho gusto.