La Argentina Manuscrita

Capítulo X

De cómo en este tiempo salió el capitán Juan Núñez de Prado del a la población de la provincia de , después que el de la venció a

Después que el de la el año de 1543 venció en la batalla de Xaqui-xaguana a , luego el siguiente dio facultad y comisión a Juan Núñez de Prado para que tomase a su cargo la población y conquista de la gobernación de , que se había dado a Diego de Rojas. El cual, acudiendo a lo que en esto convenía, juntó ochenta y tantos soldados con muchos indios naturales, y pertrechado de armas y caballos, hizo con ellos su entrada por la provincia de los Chicuanas el año de 1550. Y estando con su campo en los Chichas, en el pueblo de Talina, llegó allí Francisco de Villagra, que iba para Chile con socorro de gente a don Pedro de Valdivia, gobernador de aquel reino; donde vístose ambos capitanes, Villagra con poco decoro le sonsacó a Juan Núñez de Prado muchos soldados e indios de los que llevaba en su compañía, sin ser parte a impedirlo las suplicaciones y buenos respetos suyos. Francisco de Villagra se aseguró de todo lo que le pudo ejecutar; de que quedó muy sentido Juan Núñez de Prado; y haciendo su jornada con sesenta soldados que le quedaron, entró en la provincia de con muy buenos sucesos: llegó al territorio de aquel término, donde fundó cerca de la Sierra una ciudad que le llamó ; a contemplación del licenciado que era natural del Barco de Ávila. Y habiendo hecho la planta de su población, y un fuerte en que se metió con su gente, salió con treinta soldados a correr la redonda de la tierra, y traer a su amistad algunos pueblos de la comarca: y caminando una noche a reconocer unas poblaciones de indios, llegó a un río, en cuya ribera estaba alojado un gran real de españoles con mucha gente y caballos; de que quedaron confusos de quien podría ser: y reconociéndole de más cerca, vinieron a entender que era Francisco de Villagra, que torciendo su derrota había entrado por esta provincia por la falda de la Cordillera, con ánimo de emprender por aquella parte nuevo descubrimiento; de que Juan Núñez de Prado tomó grande, indignación acordándose del mal término que con él en los Chichas había tenido: y sin más deliberación determinó prenderle, y castigar, por entrársele en su Jurisdicción y gobierno con mano armada. Y así mandó al capitán Guevara que con unos soldados le acometiese por una parte, y que él asaltaría por otra su real, y en el ínterin que le procurase prender o matar. El capitán Guevara se fue derecho a la tienda de Villagra, encontrando con los que estaban de guardia, donde entraron por fuerza. A cuya hora ya estaba Villagra armado y con su espada y rodela; y abrazándose con el capitán Guevara, le dio un encuentro con la rodela que cayeron ambos en el suelo: y asiéndole a la guarnición de la espada, se la sacó Villagra de la mano, y él arremetiendo a un soldado que junto a él estaba, le quitó la suya, en tiempo que los unos y los otros andaban revueltos a cuchilladas, y todo el real despavorido con el alarma y sobresalto, que por la otra parte les iba dando Juan Núñez de Prado. Con lo cual se retiraron muchos, y desampararon sus tiendas, y con otros que acudieron al socorro de Villagra, vino a revolverse tan gran ruido que le convino a Juan Núñez de Prado tocar a recoger la trompeta, que era la seña que tenía dada a su gente; y con buen orden fueron saliendo adonde tenían sus caballos no siéndole poco dificultosa esta retirada al capitán Guevara, sin haber hecho ningún efecto de lo que pretendía, mas de haber habido algunos heridos de ambas partes: y junto con su capitán, se fueron a gran prisa para su pueblo. Villagra quedó encendido en ira y enojo, aunque le pareció como cosa de sueño; y así al mismo punto determinó seguirlos, llevando consigo sesenta soldados, con los cuales les fue a los alcances. Y Juan Núñez de Prado, llegado a su fuerte, le pareció no sería parte a resistirle, y así determinó irse a la sierra con alguno de su compañía, donde se retiró en lo más áspero, dejando en el lugar toda la demás gente que a su cargo tenía. Villagra se apoderó luego del fuerte, y juró de no salir de él hasta haber a las manos a Juan Núñez de Prado y escarmentarle como merecía y metiéndose por medio en este negocio un honrado sacerdote que allí tenían por cura, trató con Villagra que fuese servido de remitir lo pasado con alguna concordia de amistad, y él lo admitió con una condición, de que Núñez de Prado se le sometiese, dándole obediencia como a superior, en nombre del gobernador don Pedro de Valdivia; y que con esto le haría toda amistad, y le dejaría en su tenencia y oficio. Y aunque a Núñez de Prado se le hizo esto dificultoso, fue aconsejado de sus amigos lo hiciese, pues no podía haber otro medio. De manera que, en esta conformidad, él y todo el cabildo le recibieron, y dieron la obediencia como a superior, en nombre de Su Majestad, y a don Pedro de Valdivia, so color de incluirse aquella provincia en el gobierno y conquista de Chile. Luego que esto se concluyó, Francisco de Villagra hizo nuevo nombramiento para el gobierno de aquella provincia, a Juan Núñez de Prado; y dando orden en algunas cosas que le parecieron convenientes, se partió para Chile. Y luego Juan Núñez de Prado, vístose desembarazado de la sujeción y poderío de Villagra, renunció el poder que por él le fue dado, diciendo que no tenía necesidad de él, pues le tenía con plena facultad del presidente , gobernador general de estos reinos; y así usando de su comisión y gobierno que antes tenía, continuó su conquista y población. Llegado Villagra al reino de Chile, dio cuenta a don Pedro de Valdivia de lo que le había pasado en la provincia de Tucumán con Núñez de Prado; y como le quedaba inmediato y sujeto a su gobierno. Por lo cual despachó luego a esta provincia, por su teniente general, a Francisco de Aguirre, hombre principal, conquistador antiguo del , vecino y encomendero de la ciudad de Coquimbo: y entrando en esta tierra, tomó luego posesión de ella en nombre de Valdivia; como lo hicieron de allí adelante los que fueron despachados a su gobierno, la cual por este camino vino a quedar muchos años inmediata. Luego a Juan Núñez de Prado, por lo que había hecho, lo despachó procesado a Chile, de donde se fue a los , y tuvo negociación para tornar a entrar en esta provincia, aunque no lo pudo poner en efecto. Y así en este tiempo Francisco de Aguirre administró el oficio de Teniente General que le fue cometido por Valdivia; y por causas convenientes que le movieron, trasladó la ciudad de la Sierra sobre el , en la comarca de losJuris, mudándole el nombre en la ciudad de Santiago, que hoy tiene, y en cuyo lugar permanece. Está en altura de 29 grados, distante de la ciudad de la Plata 1200 leguas, y es cabeza de aquella gobernación. Repartió Francisco de Aguirre los indios naturales de esta jurisdicción en 56 encomenderos: empadronáronse 47000 indiosJurís yTenocotes, así en el Estero como en el río Salado y en la Sierra. Es tierra fértil en especial en los bañados, como en otro lugar se ha dicho; con que la deja el río dispuesta para las sementeras de los naturales y españoles. Y sucediéndole en el oficio Juan Pérez de Corita, fundó una ciudad en el Valle de Calchaquí, y otra en el de Conando, que la llamó la ciudad de Londres. Y corriendo el tiempo adelante, fue provisto a esta provincia un fulano Castañeda por los gobernadores de Chile, y por su mal gobierno vinieron a despoblarse estas dos ciudades por los indios naturales de aquella tierra, con pérdida y muerte de mucha gente española: cuyos sucesos por no ser   —83→   propios de esta historia, no los refiero; hasta que esta provincia fue proveída por Su Majestad, despachando al gobierno de ella a Francisco de Aguirre, como más largamente adelante diremos.