La Argentina Manuscrita

Capítulo VI

De los sucesos del capitán , después que se dividió la gente

Paréceme será fuerza haberme de alargar algún tanto en tratar algunas cosas de esta provincia de Santa Cruz de la Sierra, la cual al principio fue descubierta de los conquistadores del , como de esta historia se habrá entendido; siendo el primero que entró en ella ; y después corrida y paseada otras muchas veces, de los capitanes de la dicha provincia, hasta esta última jornada que fue cometida a . La cual por ser ramo y circunstancia de esta historia, y donde más largamente se consumieron las fuerzas, armas y naturales de aquel gobierno, no dejaré de tratarlas como se refiere. Partidos los soldados del campo de , debajo de la capitanía de Gonzalo Casco, y caminando en demanda del puerto donde dejaron sus navíos, el capitán se fue con la gente que le quedó a la parte del Occidente, por aquel distrito adelante, con tanto valor y determinación, quedando tan sin fuerza, que no se puede tener por poca hazaña. Y encontrando con gran fuerza de pueblos de indios, llegó al río del o Guarapay, y pasando a la otra parte, a los llanos de Guilguiriogota, envió a llamar a los , que, como queda dicho, son los indios a donde en este tiempo había llegado del , un capitán llamado Andrés Manso, con buena compañía de soldados, con orden y comisión de poblar aquella tierra por el marqués de Cañete, virrey que fue del . Sabido por Andrés Manso la entrada de , se fue hacia él a largas jornadas, y habiéndose topado el uno con el otro, tuvieron grandes diferencias sobre el derecho de esta conquista: porque decía Andrés Manso, ser toda aquella tierra de su gobierno y descubrimiento, por el virrey de aquel reino; y decía y alegaba, que le pertenecía a él este derecho, así por la antigua posesión que los del tenían de aquella conquista, como por la facultad y comisión que traía de poblarla y conquistar. Con esta competencia estuvieron muchos días los dos capitanes, hasta que la Real Audiencia de la Plata, avisada del caso, dio orden en componerlos, para cuyo efecto salió a aquella tierra Pedro Ramírez de Quiñones, regente de aquella audiencia, que les puso términos y límites a su jurisdicción, para que cada uno conociese lo que le tocaba, y su administración; y así estuvieron muchos días los dos capitanes no muy distantes el uno del otro. En este tiempo acordó salir al , y de allí a los a verse con el virrey de aquel reino, dejando por su lugarteniente a Hernando de Salazar, que era casado con la hermana de su mujer; el cual, habiendo adquirido las voluntades de los soldados de Andrés Manso, y trabado amistad con ellos, mañosamente le prendió en cierta cordillera, y preso lo despachó al , allegando a sí todos los soldados y la gente de Andrés Manso; de forma que estaba este campo considerablemente aventajado para cualquier buen efecto. Llegado a la ciudad de los , dio cuenta al marqués de Cañete del estado de aquella conquista, certificando ser muy rica, de grande multitud de poblaciones de naturales que diese el gobierno de ella a don García de Mendoza, su hijo, el cual luego nombró por su Teniente General en aquel gobierno a , así por sus méritos y servicios, como por estar casado con doña Elvira de Mendoza, hija de don , por cuyo deudo se tenía, ayudándoles con toda la costa necesaria para su entrada. Y con este despacho volvió a esta tierra, donde luego fundó la ciudad de en medio de los términos de estaprovincia, al pie de un sierra, sobre la ribera de un deleitoso arroyo, en comarca de gran suma de naturales indios; que fueron empadronados más de 60 mil en su término y jurisdicción, casi a la parte del Septentrión y , como a la de Andrés Manso, que a este tiempo tornaba a entrar con algunos soldados en prosecución de su demanda, por la frontera de , donde se habían juntado los que con él quisieron ir. Se fue con su gente al pie de una sierra que llaman Cuzcotoro, y en un acomodado valle fundó una población, haciendo regidores y oficiales, de que luego fue contradicho por . Y despachado de ella a Diego Pantoja a impedir esta población y prender a Andrés Manso, por ser intruso en su jurisdicción, fue resistido por él en un peligroso paso, donde le arcabuceó con sus soldados: por manera que el alcalde Diego Pantoja no pudo pasar adelante; y persuadido de Martín de Almendras y Cristóbal Barba, volvió a la ciudad. Con esta ocasión Andrés Manso alzó su gente y pasó adelante a un pueblo de , llamado Sapirán; y saliendo a los llanos de Taringui, distante doce leguas, sobre un mediano río, asentó su real, haciendo allí su población, donde los indios de toda la comarca le acudieron de paz y le dieron la obediencia. Y estando en este estado, despoblaron los Chiriguanos un pueblo que se había fundado en la barranca junto al río , 40 leguas de , matando al capitán Pedraza, Antón Cabrera, y a los demás pobladores; y hecho este daño vinieron sobre la población de Andrés Manso, y poniéndole cerco una noche, y pegando fuego a todas las casas del pueblo, tomando las puertas, mataron con facilidad a los que salían fuera, y con poca resistencia fueron todos acabados, sin que escapase ninguno. De este desgraciado suceso quedó a esta provincia el llamarse los Llanos de Manso, que es un término dilatado y continuo hasta el río del Paraguay, que está al Este; y bojeando para el Sur la sierra, está en la gobernación del , y por el Poniente termina en las tierras del , donde nace y corre el río que llaman Yetica, que ocupa los pueblos de los de aquella frontera, que es el propio que los indios del llaman Pilcomayo. Fue antiguamente esta provincia muy poblada de naturales, y de gran multitud de gente, y al presente es cosa muy cierta estar toda despoblada y desierta, así por las continuas molestias, trabajos y servidumbre ordinaria que les dan los españoles, como de las crueles guerras, muertes y cautiverios en que han sido asolados de los : de tal manera que ha sido, y es la más cruel y detestable tiranía; porque sola la sed de sangre humana y rabia mortal han destruido innumerables naciones, como ya en otra parte se ha dicho.