La Argentina Manuscrita

Capítulo XIV

Del castigo que don , y los reencuentros que tuvo con los indios el General y su compañía

Muerto el capitán , los indios de la Comarca trataron de acometer a , determinados, a aguardar a los nuestros cogiéndolos en medio de sus pueblos; habiéndose reforzado de toda la gente de guerra que pudieron para el efecto. Y con esta confianza hicieron rostro con tanto esfuerzo, que los pusieron en grande aprieto, hasta que, favorecidos de Nuestro Señor, los españoles cerraron con los indios y los rompieron. Y entrando en el pueblo, le pusieron fuego; y en el alcance pasaron a cuchillo todo cuanto topaban, sin perdonar a sexo ni condición, haciendo en ellos el más rigoroso castigo que se ha visto en las Indias; que en alguna manera fue exceso de crueldad, pues pagaban tantos inocentes lo que debían los culpados: con lo que se atajó el paso en alguna manera a tanta malicia. Y hecho lo más que convino, y el Obispo, hasta llegar a la Asumpción. Los cuales, en el ínterin que sucedió la muerte de , estaban detenidos en cierto paraje donde habían concertado el juntarse ambas armadas, y aguardando la correspondencia de , porque ya es muerto, y acabados sus días, y nosotros no pretendemos haceros a vosotros mal ninguno, y así seguid vuestro camino en paz, y no os juntéis con la gente de . Y así fueron dos mancebos de la tierra a pie con sus armas, y caminando fuera de camino encontraron ciertos indios, de quienes se informaron de lo que pasaba: con lo que volvieron al campo, y dieron cuenta de lo que les había sucedido. Sabré lo cual se determinó no parar más allí un punto, sino que luego se prosiguiese con su jornada y así caminaron en demanda del río del Paraguay, despachando el General a un soldado, llamado , gran lenguaraz, con unos caciques naturales de aquella parte del río, que vinieron con el Obispo y Gobernador, a que diesen cuenta a los principales de aquella provincia, como ellos iban a hacerle mucha amistad; y así que les diesen seguro pasaje. Partido el mensajero, y llegado a la provincia del Itatin, comenzaron los naturales a turbarse y conmoverse, y en lugar de paz, tomaron las armas contra los españoles, y por principio de paga mataron luego a el mensajero; con lo que se alzó toda la tierra, sin que quedase ninguno en toda aquella provincia Y camino, que no lo hiciese, con tener de largo más de 150 leguas hasta la ciudad de la Asumpción. De cuyo suceso, guerra y trabajos padecidos en este camino, se tratará en el capítulo siguiente.