La Argentina Manuscrita

Capítulo XVIII

De las pasiones y revueltas, que el Obispo y el General tuvieron, hasta que le prendieron, etc.

En tanto que las cosas referidas en el capítulo antecedente pasaban en la provincia de Guayra; vinieron a tal estado las pasiones y diferencias del General, que estaba el pueblo dividido en dos bandos. Unos decían que el Obispo como pastor debía prevalecer, y otros, que el General como Ministro de Su Majestad convenía estar adelante, y tener la suya sobre el hito: de donde resultó perseguir el General a algunas personas del bando contrario, y el Obispo usar de excomuniones contra él y sus ministros, y estaba de tal manera revuelto, que muchos clérigos y eclesiásticos eran contra su Obispo, y la mayor parte de los seculares contra su General. A cuya causa vivían los unos y les otros con gran cuidado y recato. Y habiendo entendido el General que trataban de prenderle, hizo algunas diligencias en este caso, prendiendo algunas personas sospechosas, y entre ellas al provisor de aquellas islas. De aquí atravesó aquel golfo a la isla de San Gabriel, de donde despachó un bergantín a, la isla de Flores cerca de Maldonado; y no habiendo en toda aquella costa muestra de gente española, ni de navíos, dio vuelta a San Gabriel, y de allí tomó a la otra parte del Sud a vista de Buenos Aires, dejando en todas partes señaladas cartas y avisos de lo que se ofrecía, para los que viniesen de España: aunque de allí adelante todas las veces que vino a cuento mandó romper con los indios naturales del río, sin admitirles paz ni amistad alguna, haciéndoles la guerra a sangre y fuego, por muy livianas cosas. Con que se vino a entender que su pretensión era cerrar la entrada y navegación de aquel río. Y después determinó despachar, por el río Salado arriba, al provisor, y echarlo a Tucumán: y navegando por él algunas jornadas, no pudieron pasar adelante, por estar muy cerrados de árboles, y bancos de arena, por cuya causa dieron vuelta a la armada; la cual pasados cuatro meses volvió a la ciudad de la Asumpción, donde halló el General las cosas que trataban de prenderle o matarle. Y habiendo sabido este trato, mandó él prender algunas personas de sospecha, y entre ellas un caballero llamado para ponerle en prisión, salió a la plaza , rodeado de mucha gente armada, con una vara de justicia en las manos, apellidando libertad; y juntando así muchos arcabuceros, usurpó la real jurisdicción, sin que alguno le osase resistir. Y al cabo de cuatro días, mandó juntar a cabildo, para que le recibiesen por Capitán y Justicia mayor de la provincia. Y visto por los capitulares la fuerza de esta tiranía, le recibieron por teniente de Gobernador de ; con que usó el oficio de la real justicia, proveyendo tenientes, despachando conductas, y haciendo encomiendas y mercedes, como consta de un acto, que contra él pronunció el Adelantado , que es el siguiente.

El Adelantado , Obispo de estas provincias, y , mi Teniente de gobernación en estas dichas provincias, , de indios e indias, que quedaban encomendadas a las personas que a él le pareció, por ser sus íntimos amigos, y parciales en sus negocios; por tanto: Por la presente, en nombre de Su Majestad y por virtud de sus reales poderes, que para ello tengo, que por su notoriedad no van aquí expresados, doy por ningunas, de ningún valor, y efecto todas las encomiendas y repartimientos de indios de servicio, tierras y demás mercedes que el dicho , el tesorero , y , vecinos y residentes en esta dicha Ciudad; que es fecho, y sacado en 22 días del mes de Octubre de 1575 años.

-El Adelantado, .-Por mandado de su Señoría,\xa0, Escribano de Gobernación.