Argentina y Conquista del Río de la Plata

con otros acaecimientos de los reinos del Perú, Tucumán y el Estado del Brasil

En el Pe rú sa be mos que a con te ce

per der por el ha blar mu chos la vi da

y el que a ha blar se a tre ve mal pa de ce

y es ca pa quien o bró y me re ci da

la muer te bien te ní a que se o fre ce

a ve ces tro pe zón en la co rri da

Gran co sa es el se cre to y de gran pre cio

pues ve mos no le tie ne el hom bre ne cio

A Tre jo Juan Or tiz bien res pe ta ba

y por vi ca rio pues to le te ní a

en tan to que de a rri ba se en via ba

el re ca do que en es to con ve ní a

Es cier to que yo lo vi le re ga la ba

con ser la fal ta gran de en de ma sí a

al Tre jo no fal tó ja más co mi da

mas él suel ta su len gua des me di da

En pú bli co es tá un dí a en tre sol da dos

ha blan do de las co sas que ha cí a

el Juan Or tiz tra tó des com pa sa dos

ne go cios es te Tre jo en de ma sí a

de suer te que ya tu vo a mo ti na dos

a mu chos con las co sas que de cí a

En tre e llas di ce A qués te es mal cris tia no

con vie ne muy en bre ve e char le ma no

En el Perú sabemos que acontece

perder por el hablar muchos la vida,

y el que a hablar se atreve, mal padece;

y escapa quien obró, y merecida

la muerte bien tenía, que se ofrece

a veces tropezón en la corrida.

Gran cosa es el secreto y de gran precio,

pues vemos no le tiene el hombre necio.

A Trejo, Juan Ortiz bien respetaba,

y por vicario puesto le tenía,

en tanto que de arriba se enviaba

el recado que en esto convenía.

Es cierto (que yo lo vi) le regalaba,

con ser la falta grande en demasía,

al Trejo no faltó jamás comida,

mas él suelta su lengua desmedida.

En público está un día entre soldados

hablando de las cosas que hacía

el Juan Ortiz; trató descompasados

negocios este Trejo en demasía,

de suerte que ya tuvo amotinados

a muchos con las cosas que decía.

Entre ellas, dice: "Aquéste es mal cristiano,

conviene muy en breve echarle mano."

En el Perú sabemos que acontece

Perder por el hablar muchos la vida,

Y él que a hablar se atreve, mal padece;

Y escapa quien obro, y merecida

La muerte bien tenia, que se ofrece

A veces tropezon en la corrida.

Gran cosa es el secreto y de gran precio,

Pues vemos no le tiene el hombre necio.

A , bien respetaba,

Y por vicario puesto le tenia,

En tanto que de arriba se enviaba

El recado que en esto convenia:

Es cierto (que yo lo vi) le regalaba,

Con ser la falta grande en demasia,

Al no faltó jamas comida,

Mas él suelta su lengua desmedida.

En público esta un dia entre soldados

Hablando de las cosas que hacia

El : trató descompasados

Negocios este en demasia;

De suerte que ya tuvo amotinados

A muchas con las cosas que decia:

Entre ellas, dice, aqueste es mal cristiano,

Conviene muy en breve echarle mano.

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