Revista SITIO · N.º 2 (1982)

Danzante de doble máscara (Una)

Amazona
Pieles de sedoso tacto
y cuero endurecido
en el humo otoñal
de las hogueras
Pectoral de fuego
huesos y músculos
modelados
en la lucha cuerpo a cuerpo
Hombros apaisados
que conocen
el círculo del arco
y la flecha
Pájaro que cae
Presa
o enemigo a tierra
Cuerpo devorado por el sueño
Leche y sangre
Sueño hostil y violento
galopando la noche ancestral
la yegua
Amazona
Tambores
batidos por el golpe
seco
de los pies sobre la arena
Muslo
Relámpago tatuado
Certera zarpa
de los tigres
Serpiente
que desciende
hacia el centro de la tierra
y una luna de agua
quemada
en mitad del templo
La cacería empieza
Halcón de ópalo dorado
sobrevuela su cabeza
Ella danza
la antigua travesía
de los vivos y los
muertos:
Caravana
Sed en el desierto
Una niebla de oro
azotando
los espejos de agua
Viento de la meseta
Magra carne salada
y el ojo puesto
en los contrafuertes de la montaña
Hielo y nieve
Vuelo y presa
Cóndor ritual
donde sólo sobreviven
la voluntad y la piedra
Descenso
Negros los acantilados
y de sal el aire
Pájaro de ébano
Cormorán y jurel plateado
Aire y Agua alzándose
en murallas
de disolución perpetua
Ivimarae´i:
Tierra sin Mal, ¿adónde?
¿Adónde visión eterna
arena del licor y de la danza
llanto profético adónde
maloca de los pueblos consagrados
al éxtasis y la caza?
Hermoso
en agilidad y destreza
enemigo mayor
el mar devora
y dispersa
en un collar de islas
el cuerpo de la Amazona
Afán de oro y plata
Matanza
Cadáveres pudriéndose
en la lenta agonía de los sueños
Su alma su máscara
retorna
Delicada sombra
en el bosque natal
Sauces y ligustros
en apretado abrazo.
Manchón de lirios
Azulejo y tucán
Ciervo de los pantanos
Ultimo paso de la danza
Ivimarae´i:
Halcón de ópalo dorado
sobrevuela su cabeza
Baila
dos
Camino a través de los fragmentos
Un suave acordeón
apretado al pecho
de la tía abuela que quedó
en Le Marche
oteando las últimas gaviotas
de su pueblo
El río
y más allá el mar
Un penacho de flores encendidas
ardiendo sobre las islas
del nuevo mundo
Camino a tientas
tras un fulgor
de sangre y de pedazos
Una profecía
apenas levantada sobre
campos de trigo y de maíz
inmensos
y más hermosos
que las doradas fantasías venecianas
las villas los castellos
y los cuadros del Giotto
(Todos se vinieron
menos aquel corazón
de música apretada
y silencio denso)
Asiento de extranjeros y aborígenes
noctuma ave augural
lechuza y colibrí
avecilla alada
Signo vivo y textual del paisaje
Vasija funeral
que da la vida y la saca
El Nuevo Mundo
(Todos se vinieron
menos aquel corazón
de música apretada
y silencio denso)
Pañuelos y rosarios
sostenidos
frente a la jeta del patrón
la vaca
la cuna y el osario
la fiesta de la Virgen
y el seco plato de polenta
Oh señora desollada
madonna y calavera
ocupan su lugar en tu cara
Tos pedazos no abandonan
el rumbo final del trigo y la paja
Tierra que piso
y vía láctea
Chamamé bailado en alpargatas
(Todos se vinieron
menos aquel corazón
de música apretada
y silencio denso)
Lejos quedó la Italia
I bambini crecieron de a caballo
perdieron la lengua y la memoria
Hombro a hombro
con los peones morochos
en los campos de maíz o de la papa
Tarantella y pasodoble
bordoneado lento
que busca su voz
todavía sin palabras
Sobre estas islas
azotadas en sudeste
devoradas por el mar
la profecía acaba
(En los patios de tierra
guitarra y acordeón gringo
qué lindos sonaban)
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