Una mujer desafortunada
Uno tiene que buscar una mujer desafortunada
no con los ojos cansados
o el escepticismo en el alma, desafortunada
porque no pudo elegir
una bella de infortunio que al fin del camino
sepa cuidar el alma de un duque en tweed
una lady con la sed apagada para causar
la desdicha de los surrealistas de las cantantes melódicas y de las vanguardias
muy cogida y al fin virgen en mis brazos
for ever
monogama despegada de la locura universitaria
una nena del estilo hola muñeca
¿eres mía?
que no huela a semen de otros con mano de seda
y el pasado amoroso liquidado
me caigo en tus ojos muñeca del porvenir
mía si me das tus brazos sólo mía si me das tus brazos
anhelada para la siesta
un momento de descanso no es el fascismo
es su derrota
una chuchi que no hable de amor que no recite poemas de Eluard sobre todo
de Eluard sobre todo de Aragon
frágil y temblorosa
cayéndose de mi lado
cansada muy cansada
sedentaria y tetona
anquitas rumberas
mis ojos color de miel espérame
Huye de Lancôme y de la capital de Toscana
Manfredo es un eunuco y te hará feminista
una conchita de látex.
Las ofensas hechas con poca prudencia son recibidas con mucho odio
pagadas al centavo
con carne de poetisa joven muy sensible al oprobio.
no con los ojos cansados
o el escepticismo en el alma, desafortunada
porque no pudo elegir
una bella de infortunio que al fin del camino
sepa cuidar el alma de un duque en tweed
una lady con la sed apagada para causar
la desdicha de los surrealistas de las cantantes melódicas y de las vanguardias
muy cogida y al fin virgen en mis brazos
for ever
monogama despegada de la locura universitaria
una nena del estilo hola muñeca
¿eres mía?
que no huela a semen de otros con mano de seda
y el pasado amoroso liquidado
me caigo en tus ojos muñeca del porvenir
mía si me das tus brazos sólo mía si me das tus brazos
anhelada para la siesta
un momento de descanso no es el fascismo
es su derrota
una chuchi que no hable de amor que no recite poemas de Eluard sobre todo
de Eluard sobre todo de Aragon
frágil y temblorosa
cayéndose de mi lado
cansada muy cansada
sedentaria y tetona
anquitas rumberas
mis ojos color de miel espérame
Huye de Lancôme y de la capital de Toscana
Manfredo es un eunuco y te hará feminista
una conchita de látex.
Las ofensas hechas con poca prudencia son recibidas con mucho odio
pagadas al centavo
con carne de poetisa joven muy sensible al oprobio.
Piano preparado
En ascuas el aparecido
bigotito fino
¡Quem ay Michel!
decide detenerse en el ocio
para preguntarse si uno debe hablar pronto o tarde
si hay un hablar cansino o cansino.
Va a escuchar a la balzaciana y está pletórico.
En esta frase alegre: todos somos hermafroditas,
Oh César te perdono el gran prix de Long Beach
es una especie de burla y de injuria pero me gustó.
Decir hasta luego es una forma de decir querida hija de mi amigo,
tienes razón y eso es no tener nada que decir.
Sé que más bien es algo muy triste
y los dos estamos hartos de acusar y maldecir
pero tanto ruido sobre la alegría en esta vida sin sentido
tanta celebración tanto desprecio por los corazones que sangran
tanto amor por los chicos heavy
todo el bla bla sobre el adulterio (mi dolor amargo)
¿de dónde?
vuelvo un ojo sobre el pasado
¿soy un mantequita si me pregunto cuál es la única alegría que persiste?
¿Un niño?
¿Un estúpido?
Quiero una interpretación, una cualquiera
a caballo del caramelo o de una lámpara
una cualquiera, que soy homosexual o
profesor o eso,
una, mis amadas presencias ya lejanas para siempre
estúpidas almitas sigan cultivando el cuerpo o la mente
creyendo que nada cambió en el fondo de mi corazón
sigan creyendo que son los ángeles pensativos
en Versailles o en Nueva York
mirando la lámpara la lámpara.
¿Mi pecado fue dejar que se derrumbara la casa?
Oh Mónica, tu carita era tan dulce y yo no era tu esclavo
ardo
ardo en el recuerdo
en la madrépora
pero no era tu esclavo
y me arrojé en la vilipendiada vanguardia
la blusa de linaza duerme en el estante
un vaporoso recuerdo
en la noche oscura se introduce el árbol de la calle
una ronda de pasión inunda de eros la sala, tan pobre de muebles,
mezclada con la noche fresca, sin neblina.
¡Qué pobreza!
¡Qué sabor a anís!
Se oyen los pitazos del tren,
espaciado, como un piano preparado
manchas flotantes
todo en el tiempo
sobrevolando el espacio
en la noche inmovilizada, todo en el tiempo
fuera del cuerpo
lejos de las manos
del reino del mag.
¿Nunca vi lo que vi?
no estaba en el centro de la casa
era un estúpido del deseo
un caramelo envuelto
pura presencia acabada
una pobre manzana en el centro de la tela
todo armonía, trabajado por mi biografía
amor de los amores
sus ojos de miel corren a mi encuentro
siempre corren hacia mí,
nada se borra
la insistencia de la pérfida varilla doblada,
sonidos sin pocos armónicos,
detectar, detectar, detectar indicios
o las cosas nimias del recuerdo que arman tu figura.
¡Te quiero quieta!
mía
es tan aburrido mencionar todo en las cartas
y esta cuestión no se resuelve con conversaciones
con intenciones.
Captar una imagen, sí,
hay que resignarse, estamos tan lejos de la tradición
el pasado está solo y se basta a sí mismo
se me alejan tus formas, tu boca nunca fue tu boca
¿Y entonces qué historia cuento?
La vanidad me salva.
¡No más dilación! ¡La mujer siempre es voluble!
Ve. Camina. Aléjate.
Todo en el tiempo
En el poema amoroso
bigotito fino
¡Quem ay Michel!
decide detenerse en el ocio
para preguntarse si uno debe hablar pronto o tarde
si hay un hablar cansino o cansino.
Va a escuchar a la balzaciana y está pletórico.
En esta frase alegre: todos somos hermafroditas,
Oh César te perdono el gran prix de Long Beach
es una especie de burla y de injuria pero me gustó.
Decir hasta luego es una forma de decir querida hija de mi amigo,
tienes razón y eso es no tener nada que decir.
Sé que más bien es algo muy triste
y los dos estamos hartos de acusar y maldecir
pero tanto ruido sobre la alegría en esta vida sin sentido
tanta celebración tanto desprecio por los corazones que sangran
tanto amor por los chicos heavy
todo el bla bla sobre el adulterio (mi dolor amargo)
¿de dónde?
vuelvo un ojo sobre el pasado
¿soy un mantequita si me pregunto cuál es la única alegría que persiste?
¿Un niño?
¿Un estúpido?
Quiero una interpretación, una cualquiera
a caballo del caramelo o de una lámpara
una cualquiera, que soy homosexual o
profesor o eso,
una, mis amadas presencias ya lejanas para siempre
estúpidas almitas sigan cultivando el cuerpo o la mente
creyendo que nada cambió en el fondo de mi corazón
sigan creyendo que son los ángeles pensativos
en Versailles o en Nueva York
mirando la lámpara la lámpara.
¿Mi pecado fue dejar que se derrumbara la casa?
Oh Mónica, tu carita era tan dulce y yo no era tu esclavo
ardo
ardo en el recuerdo
en la madrépora
pero no era tu esclavo
y me arrojé en la vilipendiada vanguardia
la blusa de linaza duerme en el estante
un vaporoso recuerdo
en la noche oscura se introduce el árbol de la calle
una ronda de pasión inunda de eros la sala, tan pobre de muebles,
mezclada con la noche fresca, sin neblina.
¡Qué pobreza!
¡Qué sabor a anís!
Se oyen los pitazos del tren,
espaciado, como un piano preparado
manchas flotantes
todo en el tiempo
sobrevolando el espacio
en la noche inmovilizada, todo en el tiempo
fuera del cuerpo
lejos de las manos
del reino del mag.
¿Nunca vi lo que vi?
no estaba en el centro de la casa
era un estúpido del deseo
un caramelo envuelto
pura presencia acabada
una pobre manzana en el centro de la tela
todo armonía, trabajado por mi biografía
amor de los amores
sus ojos de miel corren a mi encuentro
siempre corren hacia mí,
nada se borra
la insistencia de la pérfida varilla doblada,
sonidos sin pocos armónicos,
detectar, detectar, detectar indicios
o las cosas nimias del recuerdo que arman tu figura.
¡Te quiero quieta!
mía
es tan aburrido mencionar todo en las cartas
y esta cuestión no se resuelve con conversaciones
con intenciones.
Captar una imagen, sí,
hay que resignarse, estamos tan lejos de la tradición
el pasado está solo y se basta a sí mismo
se me alejan tus formas, tu boca nunca fue tu boca
¿Y entonces qué historia cuento?
La vanidad me salva.
¡No más dilación! ¡La mujer siempre es voluble!
Ve. Camina. Aléjate.
Todo en el tiempo
En el poema amoroso
