para Ricardo Isaguirre
¿Te acuerdas de Phlebas, el Fenicio
muerto aquí en el esplendor de su edad
oh caminante de la pradera de las aguas?
muerto aquí en el esplendor de su edad
oh caminante de la pradera de las aguas?
Ninguna ola azul podrá jamás
sostener una lápida.
sostener una lápida.
Las palabras inválidas, empero
apoyándose la una en la otra, extendiendo
una manta de velados murmullos
traen nuevamente el rostro del ausente,
su levedad sorprendida
la juventud de su cuerpo ahora
obligado a ser hermano de las algas.
apoyándose la una en la otra, extendiendo
una manta de velados murmullos
traen nuevamente el rostro del ausente,
su levedad sorprendida
la juventud de su cuerpo ahora
obligado a ser hermano de las algas.
¿Seremos sólo eso, simple
rastro de la charlatanería ajena, el fantasma
aludido entre dos frases
deliberadamente ambiguas
las heridas
eternamente abiertas y frescas del universo?
rastro de la charlatanería ajena, el fantasma
aludido entre dos frases
deliberadamente ambiguas
las heridas
eternamente abiertas y frescas del universo?
