Leí con el mayor interés (y goce) Entredichos, lo de Leo Strauss, Grúner, tu Hombre de los Gansos y las cosas de Perlongher. Todo con acierto, ¡con qué y cómo agradecer! el Layda de Macedonio y la Sección Destiempo. Los dos artículos sobre cine, sobre todo Desencuadre, de Bonitzer.
Sitio para examinar algunas cuestiones que cuestionan lo que se da por sabido, o por bien entendido, o por... (ponéle la facilidad que se te antoje)... Zelarayán; me interesa mucho también la nueva relación que él establece con el modelo folklórico.
Como siempre he sabido con los bueyes que se ara en nuestro “medio” (mezquindades, envidias, “serviciales contratapistas”, pequeñas luchas por pizcas de poder, etc. etc.) y como siempre me han repugnado esas cosas que configuran toda una picaresca de patanes, he tratado siempre de “hacer lo mío”, sin trenzas, sin entrar en esa guerra de batracios...
Fue en 1955 cuando sentí que la forma que estaba manejando tenía que ver conmigo, que no era un cliché a la manera de... y que por eso me estaba sirviendo... O mejor dicho, se estaba sirviendo de mí a tal punto que ninguna otra ya podría hacerlo. AL PUBLICO: parodia, anti-solemnidad, anti-lirismo, ruptura de la sintaxis establecida, personaje-clown, poesía dramática para dar vida a ese personaje. Soares se refería a ese librito como punto de ruptura... y de partida. Lo que vino después fue desarrollo de esa primera experiencia, toma de conciencia de lo que se había hecho. Libro a libro fue produciéndose algo así como un vaciado de ciertos “contenidos” en favor de la experiencia con las palabras. Las palabras consideradas como elementos (n) de una combinatoria; la reescritura textual de Modelos Arquetipos; la parodia considerada no ya como lo “cómico imitativo” sino que, tomada como una relación de contraste y semejanza con el modelo daba la base para una teoría generalizada o campo unificado de la literatura.
Hay gente que todavía está en la parodia como en la primera acepción. Gesticulan, sobreactúan la payasada (desde los más astutos a los más gruesos), hacen “malditismo”. “Comunican”.
Pero ni con eso, ni con realismos mágicos que hacen erizar la piel de lectoras y lectores inocentes, está uno ahora. Quiero llegar a la despersonalización, quiero llegar a la impasibilidad; a la privación, al vacío más o menos absoluto. Abomino del adjetivo y me juego a las pequeñas partículas (preposiciones, adjetivos, etc.), lo que va por ejemplo, de un un a un el... En fin... No te niego que me da un poco de miedo hablar de estas cosas. Me rompe las bolas lo “colorístico”, eso sí el Exhibicionismo barato pre-meditado como “revulsivo”. Deseo, ésa es la palabra, una escritura cada vez más acromática.
Nada de gritos, o grititos... Me ponen en fuga rápidamente. En cambio así, como quien no quiere la cosa... Un día Gregorio Samsa se despertó transformado en un bicho... ¿Responder al caos con el caos, a la distorsión con la distorsión? No, ya (me) pasó. Al caos con el orden y a la distorsión con la a-torsión.
He escrito últimamente algo que llamo Gags Metafísicos...
Leónidas LamborghiniAl llegar aquí, de vuelta de Madrid, devoré en pocas noches el manuscrito de En breve cárcel. Fascinante “milagro de economía y perfección" le acabo de escribir a María Luisa Bastos, cuya carta me esperaba en casa.
No sé si todos los lectores se darán cuenta de la maravilla que entraña ese tejido sinuoso, aparentemente simple, de la escritura y el recuerdo. La invención, y la transcripción del recuerdo de las relaciones del cuerpo y de sus cuatro sentidos consigo mismo y con los otros. El tocar y el tocarse, el oír y el oírse, el ver y el verse, junto al paralelo desarrollo del escribir y el escribirse fragmentando y unificando incesantemente. Tanta violencia reconcentrada y tanta ternura pudorosa, tan intensa carga de materia y tanta capacidad de distanciamiento y abstracción. Todo el discurso se va desenvolviendo ante el lector como el ciego esfuerzo (casi como el de un topo que cava en la sustancia de su memoria) para reconstruir un yo mutilado y disperso, por medio de la escritura. Y el lector tendrá que entregarse al desciframiento de los signos que se le ofrecen y reinventar un texto (su texto) con los fragmentos de ese cuerpo-escritura. Quizás sea mejor entender que la naturaleza fundamental de tu discurso radica en el ambiguo juego de hacer y deshacer, en mostrar que escribir es esencialmente rasgar, abrir heridas que al soldarse dejan marcas indelebles, cicatrices que pueden volver a sangrar. ¿Has pensado que suele hablarse de los “labios” de una herida y lo que eso significaría para el doble rostro de tu novela: tortura y ternura?
Ana María Barrenechea¡Qué resbalar frío de días! ¡Qué góndola de punta fría entre hielos! Nada de nada, y de usted, querido amigo, apenas noticias, traídas por otros las más de las veces. Tengo noticias de que ha vuelto a las musas y en forma de logro y creación cubanísimos. Me hablan de sus poemas, y yo furioso pues apenas recibo sus cartas, sus noticias.
Ahora un poco de noticias mías. Terminé otro ensayo de la serie sobre el “Sistema poético”, se titula “La Biblioteca como Dragón”, una evocación de la cultura china, situándola dentro del logro de sus fundadores de religiones. Terminar uno de esos ensayos significa comenzar otro así me habré dado grandes golpes frontales contra las más importantes culturas. Siempre que termino uno de esos trabajos, lo recuerdo mucho a usted, por el noble interés que siempre demostraba en ellos.
Había pasado hoy un día en extremo irregular, banal, intranquilo, comenzaba a sentir la sequedad de que hablan los místicos. Jamás pensé que un ser pudiera llegar a tales extremos ecuacionales: pared de cal, soledad, inmovilidad y cien veces soledad. Así todos los días. El curso solar y el de las estaciones se ha borrado, para formar la masa de una noche interminable, fría, grosera. Acababa de comer, cuando sentí el timbre de tu llamada. Me reanimé, pues tuve la sensación de que me llamabas para comentar un libro o hablar de una película reciente. Había pasado un día en extremo decaído por este tornillo sin fin, por esta vaciedad sin término, algo tenía que ocurrir y ocurrió lo mejor de todo, tu llamada. Mamá participó también de esa alegría. Ella espera siempre que sus hijas lo llamen, de tal manera que al oírte, le parecía que tú eras también de la familia.
Fue una buena noticia cuando me dijiste que habías conocido a Julián Orbón. Será para los dos una fina compañía. Julián hace años que se fue, pero la sensación que tenemos siempre es que la noche anterior hemos estado hablando con él. Tanto él como tú con dos naturalezas amistosas creo que yo también lo soy, pues para mí la amistad es una forma de poblar un espacio misterioso. De hacer nuestra la "terra aliena". Ahora, la vida se ha hecho inhóspita y dura, vulgar y reincidente en las mismas torturas. Razón para que la nostalgia de nuestros amigos se vuelva sencillamente abrumadora.
Nuestra circunstancia va siendo ya una finalidad sin fin. ¿Puede esto tener fin? ¿Hacia dónde caminamos? Detrás de toda esta inmensa alharaca ¿qué hay? Una marcha es un ritmo, un ritmo es una alegría profunda, y ¿quién puede sentirse alegre? El tiempo no cuenta, es una moneda sin circulación en el trópico. Por cualquier cosa se lanza un bostezo enorme, vivimos veinte, treinta años. Una noche tiene cien años. Pagamos por un papagayo lo que vale un halcón. No importa, el hombre que progresa en el trópico, piensa y dice, no importa, en otra ocasión pagaremos por un halcón, lo que vale un papagayo. Otros cien años. El tiempo, entre nosotros, no se desliza, crece como los vegetales. En el agua, un caimán viejo parece un tronco de árbol. Y toda corteza de un árbol es un calendario frente al cual bosteza el cubano.
Me dices en tu carta que has leído un ensayo de Heidegger sobre la “terateía”. Yo hablo de esa tarateía en algunos de mis ensayos, pero la poquísima importancia que entre nosotros se le otorga a esas cosas, hace que los temas que yo trato, aunque los haya tocado diez o quince años antes, pocos se hayan fijado. La terateía era una de las columnas del teatro griego, es lo que hacía que los actores usaran zancos y hablaran resguardados por una máscara. Es lo maravilloso, lo sobrenatural, pero penetrado por el hombre, con el hombre enlazado por sus esquinas. Con el paso de los años, he preferido llamarle sobrenaturaleza a eso que los griegos llamaban terateía, que es la expresión de la naturaleza, pues en los griegos era algo artificial, otra manifestación del protón seudos, de la mentira primera, de lo que para ellos era arte.
Nuestro ambiente intelectual está más pobre que nunca. Se ha puesto de moda el “Virtuosismo”, libritos, cositas, yo confesional, intento de himnos babosos, todo acompañado de trompetas propagandistas. La gentuza piensa en publicar, no en hacer; cuando hacen, no crean. Si crean es un homúnculo de algodón.
Escríbeme con frecuencia, aunque sean cartas breves. Es lo que yo voy a hacer en lo sucesivo, pues una carta extensa tiene que surgir en días muy especiales, como ésta que yo hago por la alegría de tu llamada, en un día donde el tedio, con viejos dientes amarillos, mordía hasta el granadillo.
Tuyo siempre El etrusco de La Habana Vieja