Una pluma de pato. El águila rota y la mueca del padre quebrándole la risa. Quiero seguir jugando a las estatuas pero debo proseguir la huida las nubes están rotas y se me van los pies por los poros del cielo En el fondo una cueva lengüetea el rojo de los vinos unos vientos me empujan. Se estiran me serpentean. Repto Escucho mis súplicas. La baba del arcón se pega a los pelos del gato y va a comerle los ojos. Caigo. El hombre tiene una jeringa en la corbata. Antes de llegar al suelo veo a las señoras en sus cremas detrás de las ventanas. Despierto con las manos atadas en una cama con barandas. Mi padre con un águila en el hombro aparece y desaparece luminoso verde luminoso rojo. No le digas, no se lo digas nunca, que no sepa. La aguja de la jeringa se clava en el osito. Panza Panza Manuel los osos tienen panza y el profesor estrena un traje azul con la voz engolada recita el Cid Campeador en Castellano Antiguo. No importa dice papá que se rompa no importa que siga la música el águila rota solo es mía. Me arrastro buscando las plumas del ala. Bailamos. El Marqués pide mi mano Un terror como en la puerta abierta El marco va a caerse y la marquesa abrirá los ojos y abandonará sus ropas solo para mí El Marqués pide mi mano Miro hacia atrás buscando los ojos de mi padre El águila con el ala rota roza mi hombro caigo hacia adelante golpeando el olor del Marqués y sus puntillas aceitosas rozándole la barbilla. Cuando el parpado cae los pelos del gato saben que estoy viva. Un laberinto de hojitas verdes unos malvones rojos y vírgenes embalsamadas
Jeringas pasillos lobizones
En el parque con un vestido a cuadros le paso el peine a la muñeca Papá llega con un paquete de papel madera Manzanas in corpore sano Se ríe se ríe solo Siempre se ríe solo. Mi nena. Saca una manzana El águila no va a dejar que la coma Se perfectamente que el ala del águila está sobre su escritorio junto al llavero de oro del abuelo El parque está tranquilo me puedo respirar los libustros Estoy despierta El me mira. Me teme. Quiere compadecerme. Las estampas desaparecieron. La gitana asesina no llega hasta la noche y hace varias que no me visita. Siento placer pasando el peine por la muñeca. Se le asustan los ojos. Quiero sufrirlo todo. Lo miro como si no lo viera. Soy papá. La manzana tiembla Las compré para vos son sin arena Hago un buche y dejo y dejo caer un chorrito por el costado izquierdo de mi boca Se estremece Pienzo en Gonzalo aguzanado cuando lleguen al hueso va a quedarse con los pelos del gato. Panza trajo usted un oso. Desconfía. Me sale mal Está mal Si no consigo engañarlo va a matarme Tengo una letra Una polaina grandota Me va a descubrir Le muestro la cicatriz en la muñeca. Desconfía. Me tiro al suelo Me saco los zapatos Ayudame si no lo convenzo tendré que volver a la cuchilla Me paro como una cigüeña y trazo una rayuela imaginaria hundiendo los ojos de la muñeca. Llega, creo que viene ayudame vocesita oa oa Perro perro sos un perro y su manaza Los anteojos plateados no cubren su ojo negro Su brazo negro Un pulpo me dice tengo un pulpo del lado de adentro de la cara y solamente come carne fresca solo tu mano dame tu mano Papá se aleja llorando por el pasto Se le sacuden los hombros mientras sigo reptando No lo perdones nunca está en los ojos redondos de la muñeca Dejálo Mi pulpo va a quitarte todo el frio Las ventositas se abren Gonzalo me espera El tiene guzanitos chiquitos en el tobillo frío hijitos de mi pulpo Entramos en la nube Las nubes son blancas todos saben
Otro día
Papá dejó venir a mis amigos. Entran en mi cuarto con flores y paquetes de colores. Están alegres de verme. Saben que estoy más tranquila. Quiero acercarme a ellos. Tengo licor. El lugar es fresco me dicen, Federico está con hepatitis me manda una tarjeta con dibujitos que solo yo entiendo. Van al mar. La madre de Carlos manda flan casero y Meco se robó una pulsera en mi honor y no la trajo. Nos reimos. No, no tengo espejos. Beba me ofrece su ojo estrábico para que me mire en él. Nos reímos. Voy a parpadear sin interrumpirme hasta que salgan. Pancho recibió una Mención Casa de Las Américas Le cantamos el cumpleaños feliz. Algo me contenta y no es malo. Parpadeo sin interrumpir me. Quiero quererlos un rato. Rápido rápido las pestañas Si los miro fijo, si tan solo un ojo se quedara bien abierto la gangrena de Gonzalo otra vez se llenaría con los pelos del gato.
Hoy desperté llorando y lloré tanto. Después me dejaron entrar en la cocina. Ponía deditos salados sobre la lengua para no perder sodio. Me sentía feliz con Yolanda. No me preguntaba nada. Su única preocupación era bien alimentarnos. Ese era su asunto. Por eso tampoco nosotros le preguntábamos nada, no era necesario, el horno era pequeño y ella era una holandesa generosa como una vaca.
Al salir de la cocina lo conocí. A ella no le gustó. Entrecerraba un ojo y levantaba un labio para verlo mejor. A ella le gustan más altos, más anchos, más varones. Le miró las piernas Dice que los hombres tienen piernas. Tiene muchas ideas así, creo que lo hace para avergonzarme. El lleva un impermeable arrugado y no se lustra los zapatos pero me cae bien porque se lava los dientes. Cuando me vio la muñeca dijo a a, o ah ah Quise peinar la muñeca y señaló mi cabeza. Allí, creo que dijo. Quiso mortificarme.
No recuerdo como llegó a mis manos. Era un librito amarillo con las hojas gruesas y olor a pis. Tenía las hojas forradas con un papel verde finito que dejaba ver apenas una mujer con las ropas cayéndose alrededor del cuerpo como una bufanda. Me inquietaba la imagen que no comprendía. Los Pulpos. No debería leer eso me dijo. Por qué. No deberías, no es para tu edad. Pero estaba allí, y ella mirándonos Qué va a pasarme si lo leo No es bueno decía desde otra parte No voy a prohibírtelo Hacé lo que quieras Y siguió cosiendo junto a mí Me dejó sola con toda esa porquería Los cuerpos y las palabras agravándolos, metiéndose entre mi piel y yo como el dibujo de la tapa y la bufanda aquella llena de bulbitos y la sensación subiéndome por la pantorrilla empezó mojándome como una rana. Nunca dejó de estar entre ella y yo, Su mirada ordenaba la sensación
Cuando desperté después del entierro la sensación estaba a los pies de mi cama, se había metido en el gato, era ella misma, verde bufan da pis. Lengua caliente metida en el gato negro. Corrí hasta encontrar a Gonzalo.
Las fotos de gabardina beige oliva tratan de recordar No quiero que los uses los chicos afuera esperando los murmullos en los largueros del piso Una llave irreconocible le robó al marido aros de filigrana Es una Fojaina Como una trompada y el hombre parado allí con la bombita en la mano Dos comprimidos El cura hace ataúdes para los indios del norte Tenés muchas vidas Sus ojos en blanco Los ojos no deben engañarte la luna en el pozo La leche del hervidor desborda la peluca de la marquesa en el teclado del piano que es su fiesta con la quinta sinfonía en la novela llorona de la tarde. En el cajón los billetes entran y salen la botella de aceite cae y la marca en la mano Pude haber hecho mucha plata Corriendo por la calle con el cuerpo del chico desmayado Los mismos ojos en blanco le miraba las piernas sin entender las mismas cucara chas Podés hacerte una blusa con las telas manchadas de sus planos La mejor batista y la pierna de Gonzalo quemándose junto a la estufa sin que él lo sienta El mismo pulpo en la playa con el café frío y una mosca en la boca pelusita negra repatita en mi lengua Cuando apoyo la dama juana la mancha se extiende sobre los rombos blancos y negros los poros se la toman toda y su grito va a matarme La luna cuarto menguante trae muerte y las uvas en el tonel hierven pastosas Hay que pisarla antes de que se la lleve La mancha se extiende por el piso. En el campo también se llevan por la luna cuando muere Los ollejos pisados no hay mejor vino y las plantas de los pies enrojecidos Una mancha en el tobillo sobre la carne fría Los abuelos no mueren El cajón a medida para el gigante El padre cae ronco En la foto un zapato y una zapatilla El zapato para la mancha de la pierna fría Cuando la presión sube los ojos se enrojecen y la botella se balancea sobre la cabeza de papá que ríe y el Camafeo de la Madonna queda ahogado bajo su mano de espuma amarilla enredada en el plumaje de los gallos y todos esos cristales azules en la bengala escandalosa mientras corremos por el adoquinado Tenés que ver en la oscuridad los números siempre por distinto camino Los ojos del gato Todas mis esperanzas puestas en vos Que no vean los vecinos Las botellas caen sobre el tejado y el ruido en su cabeza lo busca para matarlo Yo mismo tuve que llevarlo 20 inyecciones El guzanito naranja al sol. Nunca más va a estar muerto porque es Dios No tenés pulso El billete marrón quiere entrar la mano en la limosnera Aceptale el regalo al abuelo El dinero entra por las flores de organza que ella desprecia en mi plisado blanco.
Un escapulario de alcanfor y un trebol de paño Lency
Cuando cerraron el cajón el sollozo del padre duplicaba los vinos
Desde que le cortaron la trenza la piel blanquísima se llenaba de pe cas en las manos. En el galpón las botellas vacías ven caer la cuchilla plana sobre el lomo del gato La foto marrón en la cadena y la carpeta de pana púrpura Los ojos de ella nunca entraron en la casa El padre nos entró en el luto La mancha chupada en la cocina Podrido La mano del padre brutalmente La mancha le sube el escote Las monjas no abren las puertas por las noches El padre me encuentra Su misma sangre en la mano mordida
Arma el pesebre poniendo los patos sobre el espejo Canta Caruso La Pulper de Santa Lucía pone los ojos en el plato Papá prepara un cielo de papel Remo Remo era todo sol las naranjas haciendo balsa por el Río Capitán.
Ella sabe el aullido del perro a la luna ella imita la espera y me invita a los terrores del hombre de la cara comida La música de órgano in crescendo por los rincones de la casa que me escondo y su risa corro entre las plantas los acordes me alcanzan en la foto La media cara de papá por la navaja en la franja de cuero en el baño como una fiebre así. La risa de Gonzalo atraviesa diciembre largamente.
Me voy con los gorriones contra el ladrillo si ella me llama nada espera solo la marca en la mano Los electrodos El padre le dice que me deje las pinturitas doce con su paraguas me quita la doctora Cucha cucha el buscahuellas viejo amigo muy muy durmiendo le cuento del hombre con las manos Ella sabía mi pollera con la vergüenza en la hamaca y la mentira a las primas diferente.
Me llevan al grupo. Ningún pulpo. Les miro los mundos como novelas rotas. Ciro es rojo. Me robé todas las islas del Río Capitán. No se puede fumar. Me pinto toda con pastillas de goma. La doctora es mía y es de menta. Su papá está triste Yo soy asi o asi cuidate de irritar al ciervo Bisonte roto que te quiero todo Lo que tenés que hacer te digo. Grito invocando las mangas descocidas buscando entre sus cosas los vidrios de los ojos Sucia me pega bajo el agua fria hasta cansarme No tenés pulso celéste pastel Camino entre los pinos del parque con un trapito suava la acaricio toda nicho a nicho. El osito en el techo me hace pis Clavo alfileres en el cuerpo de la mujer mientras por el cilindro africano salen los poritos blancos puntiagudos mirando los bordes los alfileres se multiplican con los días del amuleto que él me dio. Ella sabe inquietante con los dos comprimidos escondidos y esa palabra que no quiere explicarme me la encuentro toda como la tira de cuero en el baño y la navaja espumosa de papá. Fojaina.
Mis compañeras me miran desde el vidrio y ella no viene Sobre el escenario todos los ojos de las madres se olvidan la letra con una escarape la que me pincha las sienes desde el porito se me sale por favor que vengas te lo pido se me sale la letra y el ruido va a matarme La busco El porito de latex se abre y el ruido sale junto conmigo y nos caemos allí con la memoria rota hecha un bollito entre mis dedos pegajosos mientras me sacudo toda dicen.
Como perros de tristes las corneas puntiagudas Lo traje de otra vida para vos Me llaman los sombreros esos y ella tiene los pulpos y la palabra rara los ojitos de vidrio en la cajita nuestros dos comprimidos aborto endocrinologo Fojaina y el apellido prohibido de la señora esa Lo digo bajito bajito como un trompo oxidado muchas veces Abro los ojos. Papá está con sus manzanas a los pies de la cama. Traela. Me mira solamente. Si lo perdono la gitana va a dejar caer los angelitos sobre la mancha del piso en el rombo donde ella dijo que era yo Podrido y se rompió la damajuana con el grito de él. Me sigue mirando y esta vez no se que piensa. Los flecos de la camisa rayados corriendo por el barro con los ojos del niño derramado. Mi torito Le frota las piernas el bloque cae los mismos ojos en blanco los espejitos y el golpe me arroja contra la pared Los pasos de Gonzalo Tres pasos La pierna de Gonzalo y esa polilla azucarada en las muletas llevando el cuerpo del niño en las espaldas.
El borde del conejo se estira No quiero que te vean los vecinos mientras corre conmigo estirándome el hueso como esos pollitos será varón Quiero alcanzar la historia del pato con la pata metida en el ojo del pulpo para siempre y se llena de lagañas que quiere obligarme a comer y él sigue corriendo conmigo mientras me divide con tinta china para que los dos se queden conmigo salomón salomón.
Papá no quiere que vaya al grupo porque Ciro está loco. Hago un lagarto en las maderas del piso fuerte fuerte y las chispitas le prenden los vestidos hermosa ella es hermosa desde su cama de muñeca de cera como en los museos las señoras de raso y miriñaque inclinadas apenas sobre el formol turbio de los frascos y el carrusel todo luces y esos cráteres que se abren en la piel de los hombres que ella dice llena de olores lavanda penicilina y el cuero nuevo del portafolios para mi lo mejon mientras me acerco al secretaire donde guarda las cartas que él le manda para que yo las lea detrás del ropero que me aprieta contra la pared y va a dejarme sin aire como esas cosas que habla junto a mi pelo mientras me ata los moños.
El se llora porque a la muñeca la lamió el perro y prefiere el olor a rancio de las monjas cuando pintan los árboles con cal para que los niños caminen y me viene a buscar porque caen bombas y ella está muy ocupada pero yo soy su tábano y le giro los besos y él tira de mi para que el perro no siga lamiendo la muñeca y corre conmigo pero la mancha en la cocina ya sabe de Gonzalo y el águila cae otra vez.
Se llueven todo las hojas de las palmeras para chapotear las tardes aquellas que me traía los bizcochos canale porque estaba enferma con aquellas novelas amarillas de amores que no entiendo y abortos con agujas que me duelen toda mientras habla por teléfono bajito para que quiera saber lo que dice y se interrumpe para contarme el final porque lo sabe. Capitán lleváme a los azulejitos del cordero hermosos pedacitos de San Lorenzo verde esquinitas que junto mientras me como la Rhodesia con la pollera a cuadros larga debajo del enorme flequillo porque no quiere que me parezca a vos. Venime a buscar con tus remos los del sol de naranjas y eras el único lugar hermoso de la noche. Venime a buscar de los barcos hundidos y las algas. Cuando llueve y no estás voy a morir de miedo hasta encontrar el reloj de oro de Gonzalo delante de mi que soy la marca que deja en el agua mientras avanza si puedo seguirlo. Sin el pulpo y sin vos.
Esa hostia de borde gordito sobre tu mesa de luz para preservar un sueño me despierta aunque siga recorriendo los corredores con un balde colgado como una pulsera y es Gonzalo el grito que alcanzo y lo sigo lo sigo hasta el pasto mojado entre los vidriecitos de la ventana y el infinito está allí pelito a pelito contra mi cara plana sin que una sola gota de agua se me pueda escapar Una red de sombrero y lunar de tercio pelo que se mete por la lengua como la mosca en la playa que los pe los entran suaves a lamer mi garganta y la sirena deja de sonar a reptar me patita de lagarto pelusa en el ombligo ventosita glob glob con la mano en el pasto tan humedo y en los vidrios de la garganta que se ensancha se ensancha ventosita peluda de goma caliente las burbujas del vino sorbo a sorbo el juguito a borbotones de miga remojada espumante que me riega la panza fría contra el pasto cristales de soda salada y ese olor a alcanfor.
